Reseña crítica a propósito de

Las manos negras



04.08.1997 | Antoni Valesa-(Levante)

En Les mans negres los actores nos proponen un juego dramático en una comedia de enredo que critica la sociedad burguesa en la Francia de final de siglo. A pesar de haber transcurrido más de cien años la puesta en escena de la compañía retrata situaciones que a menudo podemos ver en la época actual. 


Comedia francesa 

Teatre del Raval, 6 de abril de 1997.

Ha vuelto Eugéne Labiche al Teatre del Raval, si en marzo era de la mano del Aula de Teatre de la Universitat Jaume I, ahora lo hace con la prestigiosa compañía valenciana Pavana creada en el año 1983 y que cuenta en su haber con numerosos premios por algunos de sus montajes como: La Dona de Negra, Estimat mentider, Pánico contenido o El mussol i la gata.

En Les mans negres los actores nos proponen un juego dramático en una comedia de enredo que critica la sociedad burguesa en la Francia de final de siglo. A pesar de haber transcurrido más de cien años la puesta en escena de la compañía retrata situaciones que a menudo podemos ver en la época actual. Se trata de.un divertido vodevil que cobra fuerza y expresividad en el momento que todos las actores se encuentran en escena, donde mediante dichos de autor buscan la complicidad de los espectadores. La obra es una metáfora de una sociedad demasiado preocupada por las apariencias externas. Es una lástima que la música de piano en directo se vea relegada de su lugar natural —el foso— al fondo del escenario detrás del decorado, a parte de quedar en un segundo plano produce desequilibrios en el ritmo de la obra. El decorado está compuesto de elementos prácticos que se van, adaptando a la situación de cada momento. El vestuario ostentoso, le da la verosimilitud necesaria para trasladarnos a. los tiempos en que la Comedia Francesa es la obsesión de París.

En Les Mans Negras nos cuentan los hechos acontecidos en casa de Lenglume que se despierta con los pantalones puestos y una tremenda resaca, asombrado descubre que a su lado alguien ronca estruendosamente que resulta ser Mistingue, antiguo compañero de estudios. Ninguno de los dos recuerda nada de lo sucedido la noche anterior salvo que asistieron a una fiesta. Al vestirse y tras introducir las manos en los bolsillos descubren que tienen las manos completamente manchadas de carbón. Al enterarse del asesinato de una carbonera se creen culpables y se producen una serie de situaciones en las que intervienen Justet (el criado de Lenglume), Norine (su mujer) y Po-tard (el primo de esta). Lenglumé y Mistingué a punto estan de linchar a los que creen testigos de un crimen que finalmente descubren que no cometieron

 



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