Reseña crítica a propósito de

Bebé



12.02.2007 | Salvador Domínguez-(Las Provincias)

En el territorio desigual y confuso del teatro valenciano, hay compañías que saben hacerse la raya del pelo. No muchas, en verdad, pero las que recuerdo han conseguido concretar su estilo, organizar una gestión empresarial, y trabajar con verdaderos profesionales del arte dramático.

Una de ellas es La Pavana, que lleva ya tiempo poniendo en escena textos de dramaturgos cuajados, no de cualquier escribiente, interpretados por actores competentes, idóneos para cada obra, bajo la dirección escénica de Rafael Calatayud como eje de toda la maquinaria.


Padres incompetentes

En el territorio desigual y confuso del teatro valenciano, hay compañías que saben hacerse la raya del pelo. No muchas, en verdad, pero las que recuerdo han conseguido concretar su estilo, organizar una gestión empresarial, y trabajar con verdaderos profesionales del arte dramático.

Una de ellas es La Pavana, que lleva ya tiempo poniendo en escena textos de dramaturgos cuajados, no de cualquier escribiente, interpretados por actores competentes, idóneos para cada obra, bajo la dirección escénica de Rafael Calatayud como eje de toda la maquinaria.

El norteamericano Christopher Durang, un dramaturgo de cimentada formación y prestigio, ha sido yacimiento de La Pavana en varias ocasiones. Con ésta titulada Baby with the Bathwater, en esta versión simplemente Bebé, ya son cuatro las representadas por esta compañía.

La pieza refleja los temas y obsesiones que Christopher Durang lleva persiguiendo en su larga y reputada trayectoria. Aquí su crítica y cómica mirada se fija en el matrimonio, la educación infantil, la ambigüedad del sexo y el psicoanálisis, como temas prioritarios.

Bebé relata la historia de un ser humano desde su nacimiento hasta su costosa llegada a la madurez. Hijo de unos padres incompetentes que no saben ni decantar el género de su nombre, expuesto a una canguro desequilibrada, víctima de una escolarización irresponsable, conforma una personalidad confusa que le lleva a la eternidad del psicoanálisis. Una ruptura insegura le arrancará por fin en el camino de su propia vida.

Matiz absurdo de la obra
La dirección de Rafael Calatayud acentúa el matiz absurdo de la obra llevando este aspecto a un extremo predominante. La versión de Juli Disla ratifica este enfoque un punto disgregador. Se ha trabajado sobre una escenografía única, donde se solapa espacio y tiempo: el desvencijado patio de una casa, semblante de esa decrepitud interna de donde es difícil salir.

Aunque los temas quedan bien articulados, quizá esta ambientación resulta escasa para su desarrollo concreto. La elección del reparto, su dirección e interpretación, pese al histrionismo de Lola Moltó, son junto a la calidad del texto los elementos que cuajan esta comedia agridulce e inteligente.



Más información en www.lapavana.com