Reseña crítica a propósito de

Una jornada particular



15.01.2012 | Joaquín Melguizo-(El Heraldo de Aragón)

Victoria Salvador y Rafael Calatayud hacen gala de oficio y recursos. Entre sus personajes se desarrolla un juego íntimo y atractivo, rico en sutilezas, miradas, gestos, palabras y silencios, juego resuelto con exquisitez por parte de los dos, en un gran trabajo actoral.


En 1977 Ettore Scola realizó Una jornada particular, bellísima película en tomo a las relaciones personales, los compromisos y la libertad. Narra el fugaz encuentro entre Antonieta, esposa y madre de seis hijos rebajada a la condición de sirvienta, marchita y cansada de ser ignorada. y Gabriele, un locutor de radio a punto de ser deportado, condenado por el régimen por sus ideas y su condición sexual. Su casual encuentro. al principio tímido y vacilante, dará luz a una relación intensa y sensible, con los sentimientos a flor de piel.

La historia original transcurre en la Italia de Mussolini durante la visita que Hitler realizó en 1938. Esta versión, que firma Rodolf Sirera. nos sitúa en el Madrid de 1940, durante la visita del jerarca nazi Heinrich Himmler. Scola dibujó una mirada emotiva y por momentos conmovedora a una realidad social que Sirera traslada acertadamente a la posguerra española.

La propuesta de La Pavana tiene un gran valor teatral, no solo porque la puesta en escena (bien su ritmo pausado y medido) traslada con éxito el relate del lenguaje cinematográfico al escénico, Sino porque responde Sobradamente a la principal exigencia de esta historia: la talla interpretativa. Victoria Salvador y Rafael Calatayud hacen gala de oficio y recursos. Entre sus personajes se desarrolla un juego íntimo y atractivo, rico en sutilezas, miradas, gestos, palabras y silencios, juego resuelto con exquisitez por parte de los dos, en un gran trabajo actoral.

También es destacable el uso del espacio. No existen separaciones físicas entre los distintos espacios de ficción, Siendo la propia acción y el desplazamiento de los personajes lo que determina cada uno de los escenarios. En cuanto al recurso a las proyecciones. me pareció acertado su uso en el inicio, situando al público en la realidad de Antonieta. Más discutible considero el resto, no aportan demasiado
(el Contexto Social ya queda suficientemente Claro) y entran en competencia con el carácter intimista de la historia. Algo parecido sucede con el personaje de la portea, que aunque bien defendido por Pepa Sarrió, no aporta tampoco demasiado a una hermosa historia entre dos personajes que no tienen cabida en el mundo en el que viven y que descubren la ilusión de la vida en su emocionante y efímero encuentro.



Más información en www.lapavana.com