Reseña crítica a propósito de

Una jornada particular



31.01.2012 | David Garrido-(El Mundo)

La versión de Sirera es muy respetuosa con el original para el celuloide, exceptuando -claro está– el cambio de contexto. Rafael Calatayud, obviamente, no luce tantos galones como Mastroianni, pero su trabajo es solvente, en la dirección y en la interpretación. Más todavía hay que destacar el pundonor interpretativo de Victoria Salvador.


Alicante. Película laureada, de 1977, del director italiano Ettore Scola. Seguro que todo cinéfilo que se precie recuerda a Sofía Loren y Marcelo Mastroianni en sus respectivos roles de Antonietta, la sumisa ama de casa, esposa de un fascista, y Gabrielle, el vecino desafecto al régimen imperante y además homosexual, que ha perdido su trabajo de locutor de radio y espera, acongojado, de un momento a otro ser deportado a Cerdeña. El contexto: la Italia regida por Mussolini y la visita de Hitler a Roma (6 de mayo de 1938).

La compañía La Pavana nos invita, tres décadas después, a una adaptación del film de Scola; ahora, sin embargo, con la España de la posguerra como escenario, con la visita de Heinrich Himmler a Madrid, el 20 de octubre de 1940, para preparar la entrevista de Franco y Hitler en Hendaya tres días después. Para la ocasión, Madrid se llenó de manifestaciones públicas de adhesión, a las que asiste la familia al completo (marido y seis hijos) de Antonieta. Ella, por supuesto y como buena ama de casa, no. Y así conoce a Gabriel.

La versión de Sirera es muy respetuosa con el original para el celuloide, exceptuando -claro está– el cambio de contexto. Rafael Calatayud, obviamente, no luce tantos galones como Mastroianni, pero su trabajo es solvente, en la dirección y en la interpretación. Más todavía hay que destacar el pundonor interpretativo de Victoria Salvador. Como en el film de Scola, la cotidianidad de Antonieta, representada en el desayuno de ese día de solemnidad fascista, sirve de introducción. Día feliz, inesperado, donde incluso surge el amor, pero el ama de casa, tras el fortuito encuentro, vuelve a sus labores y a su papel de mujer sumisa. De Gabriel, deportado, nunca volverá a saber nada jamás.



Más información en www.lapavana.com