Reseña crítica a propósito de

Una jornada particular



19.04.2013 | Oscar Romero-(El Sur - Málaga)

Tres personajes: el ama de casa, el locutor y la portera del bloque, auténtica comisaria vigilante del régimen, que son interpretados cón maestría y gran riqueza de matices, haciendo olvidar a los grandes referentes cinematográficos. La dirección de Rafael Calatayud mantiene un ritmo dramático e?cazmente equilibrado. Particular y buena versión.


Ettore Scola escribió 'Una jornada particular' situando este triste y bello encuentro humano en plena eclosión de los totalitarismos europeos y en el dia de la visita de Hitler a Musolini en Roma. La versión estrenada en el teatro Echegaray esta semana, realizada por Rodolf Sirera e interpretada por Rafael Calatayud, Victoria Salvador y Eli Iranzo bajo la dirección del primero está muy bien encajada en tiempos triunfalistas tras la horrible guerra española y enmarcada en una visita de Himmler a España, preparatoria del históricamente oscuro encuentro de Hendaya. Bien realizada la traslación temporal y ambiental del encuentro de dos seres sometidos por las ideologías imperantes. En ambos momentos y las opresiones morales y sociales cuyos residuos amenazan con rebrotar y de hecho rebotan frecuentemente en demasiados lugares y a veces dis?azados con el hermoso nombre de democracia. So?a Loren y Marcello Mastroiani hicieron una extraordinaria creación del ama de casa resignada y el perseguido, laboral e ideológicamente, locutor radiofónico homosexual. Una puesta en escena en espada poliva lente acoge a los tres personajes: el ama de casa, el locutor y la portera del bloque, auténtica comisaria vigilante del régimen, que son interpretados cón maestría y gran riqueza de matices, haciendo olvidar a los grandes referentes cinematográficos. La dirección de Rafael Calatayud mantiene un ritmo dramático e?cazmente equilibrado. Particular y buena versión.



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