Reseña crítica a propósito de

Supongamos que no he dicho nada



16.09.1983 | Joan Guasp-(El día de Baleares)

La Pavana consigue su propósito: divierte con un fino humor, con unos movimientos y unos gestos logrados, con ciertos rasgos diríase intelectuales. Es como si su espectáculo estuviera dirigido a un público predispuesto al mismo, y ello se debe a la soltura que logran dar a su actuación sobre el escenario.


«Supongamos que no he dicho nada», buen comienzo

 

Dio comienzo el pasado lunes en la Sala Mozart del Auditórium la temporada teatral. «La Pavana», compañía valenciana. formada por un grupo de jóvenes muy jóvenes, se presentó en Palma por primera vez después de haber actuado en su tierra, de paso para otras ciudades en las que dar a conocer su arte. Y lo hizo con acierto.

El espectáculo que presenta «La Pavana» es sumamente atractivo. Se basa en una serie de textos escogidos, de canciones y danzas seleccionadas, de imágenes retroactivas. Todo ello muy bien hilvanado. Los intérpretes cantan, bailan y actúan. Y lo hacen con corrección espontánea, que no es fácil. Dan al espectáculo un aire alegre y desenfadado, muy adecuado para entretener a un público con ansias de entretenimiento.

«La Pavana» consigue su propósito: divierte con un fino humor, con unos movimientos y unos gestos logrados, con ciertos rasgos diríase intelectuales. Es como si su espectáculo estuviera dirigido a un público predispuesto al mismo, y ello se debe a la soltura que logran dar a su actuación sobre el escenario.

Da la impresión de haber llevado a cabo una concienzuda preparación, cor muchos ensayos y largas meditaciones, pero al mismo tiempo cpn una decidida consagración al trabajo, con un verdadero amor por lo que hacen.

De ahí esa espontaneidad que surge de la escena, esa compenetración entre todos ellos. Es como si llevaran muchos años trabajando juntos, cuando la realidad debe ser otra. Han conseguido la fluidez que da la experiencia, esa experiencia que están buscando.

El espectáculo se compone de varios sketchs -especie de operetas cómicas- en los que juega un papel importante la música y el vestuario. Tal vez destaquen «Coktail en mudo», «En un jardín discreto» y «Historia de -Miro», que cierra el espectáculo. Aunque todos los cuadros tienen su atractivo particular. Quizás se deberían añadir algunos cuadros más a la obra para dar una duración que esté en consonancia con ese tipo de espectáculos. Pero eso no tiene gran importancia, porque tal como está ahora resulta muy coherente, y además es cierto aquello de que lo bueno, si breve, ... pues, eso.

Buen comienzo, pues, de la temporada. Estos chicos de «La Pavana» están en el buen camino y no sería nada extraño que el gran éxito llegara pronto. El espectáculo y su trabajo personal lo merecen.



Más información en www.lapavana.com