Reseña crítica a propósito de

Supongamos que no he dicho nada



14.09.1983 | Fiel Domingo-(Última hora)

Al grupo La Pavana, con una media de edad asombrosamente joven, le ha cabido la oportunidad de abrir la nueva temporada teatral en Palma y lo han hecho con un montaje que es, ante todo, un espectáculo escénico en el que no queda ningún cabo suelto.


Ante todo, un buen espectáculo

Pensaba, al ver los primeros cuadros de este retablo impresionista que es "Supongamos que no he dicho nada", que el titulo obedecía a la absoluta falta de la palabra sobre el escenario. Y no me hubiera importado seguir así hasta el final ya que la interpretación de los actores y actrices de "La Pavana", su perfecta visión del "play-back", su mimo, su expresión corporal y, en suma, su profesionalidad, son magnificas.

Más tarde llegaría la voz y con ella la palabra y esta circunstancia tampoco habría que desmerecer en nada la calidad del espectáculo, aunque lo más importante de él no sea lo que se dice sino cómo se dice y --más aún—, cómo se expresa.

Al grupo "La Pavana", con una media de edad asombrosamente joven, le ha cabido la oportunidad de abrir la nueva temporada teatral en Palma y lo han hecho con un montaje que es, ante todo, un espectáculo escénico en el que no queda ningún cabo suelto. Todo está trabajado, ensamblado, ensayado y calculado hasta sus más mínimos detalles, lográndose de este modo un resultado exitoso que es seguido divertidamente por el espectador con una actitud participativa.

Resulta un acierto teatral francamente inspirado, la recreación de las escenas iniciales, con hondo sabor a celuloide rancio y todos los tópicos que le confieren aún más su carácter de autenticidad: el maquillaje, el vestuario, la brillantina, la inevitable "vamp" (Greta o Rita, es Igual), los gestos y las situaciones. Todo en un decorado como de cámara oscura, con una iluminación parpadeante y una banda sonora cascada y renqueante.

La interpretación es una demostración clara de lo que es posible hacer cuando se ha pasado por una escuela de arte dramático que funcione. Y, por lo visto, la valenciana lo hace y, además, bien. No resultaría fácil —y tampoco es costumbre de este comentarista— destacar a alguien. El criterio de equipo está presente en la escena y cada uno cumple a la perfección, tanto si está solo como acompañado. Por aquello del pailanismo, permitasenos hacer mención de Jaime Pujol, un mallorquín forma-- do teatralmente en Valencia y al que, de seguir así, no es hacer profecías augurarle un prometedor futuro.

A los lectores habituales de esta sección, hayan visto o no la obra, me permito invitarles a la tertulia que el próximo jueves, a las 16,10 tendremos en Antena 3/Ultima Hora, con "Supongamos que no he dicho nada" como tema. A ella asistirán el crítico Joan Guasp y los miembros de "La Pavada" Jaime Pujol, Elena Martínez y - Rafael Calatayud, con un servidor de ustedes que intentará coordinarlo -todo. Es un nuevo programa radiofónico que seguirá a los estrenos. Usted puede participar en él llamando, a partir de las 16,10 a los teléfonos 211000-211001. Le esperamos porque, en esta ocasión, "El crítico es usted".



Más información en www.lapavana.com