Reseña crítica a propósito de

Estimat Mentider



15.11.1992 | Gonzalo Pérez de Olaguer-(El Periódico de Catalunya)

Estimat mentider no es más que el cruce de correspondencia entre el autor George Bernard Shaw y la actriz Patrick Campbell. Un cruce de las cartas que al morir ella se encontraron en su casa y que reflejan -autor y actriz crearon entre sí una sólida amistad- situaciones teatrales, sociales y políticas de la época.


Cuando la dignidad no basta para crear un éxito

 

Estimat mentider no es más que el cruce de correspondencia entre el autor George Bernard Shaw y la actriz Patrick Campbell. Un cruce de las cartas que al morir ella se encontraron en su casa y que reflejan -autor y actriz crearon entre sí una sólida amistad- situaciones teatrales, sociales y políticas de la época. Y, por supuesto, cuestiones personales y sentimentales de ambos ilustres personajes.

La producción del Centre Dramátic de la Generalitat de Valencia que los actores Isabel Rocatti y Pep Cortés protagonizan en el Lliure es la dramatización de aquel material hecha por Jerome Kitty hace 30 años y que ha dado juego a muchas parejas de actores. Viendo el montaje de Rafael Calatayud me resultó inevitable recordar las interpretaciones que vi de esta obra a María Casares y Pierre Brasser, por un lado, y a Conchita Montes y Fernán-Gómez, por otro.

Uno intenta no comparar - las comparaciones siempre son odiosas, reza el refrán-, pero sí recordar las posibilidades escénicas de este singular epistolario. Y de ahí deduzco que el montaje del Lliure no exprime las posibilidades que ofrece el material. La representación anda algo descafeinada, sin enganchar al público, sin emocionarlo y simultaneando demasiado algunas escenas bien_resueltas con otras, las más, que no lo 'están. Estimat mentider presenta un problema en la dicción de Pep Cortés, que dice mejor cuando se ajusta al monólogo que no cuando, forzado por la dirección, dice como si estuviera haciendo una comedia. Cortés e Isabel Rocatti -es de justicia señalar  el esfuerzo y la dignidad global de sus respectivos trabajos, aunque pueda parecer una Concesión tópica- avanzan en el cruce epistolar preocupados por mover la escena. Y esto se nota, negativamente.

La interpretación de Rocatti de la actriz Patrick Campbell me pareció, más ajustada que la de Rep Cortés, que finalmente da Un Bernard Shaw falto de aplomo y de la ironía que destilan sus Cartas. 'Con un material como el que aquí se utiliza ocurre que la dignidad y algunos buenos momentos no bastan para sostener una buena relación entre los espectadores y quienes están en el escenario. Y así ocurrió en el Lliure la noche de este estreno en que, creo que por primera vez, no se llenó la sala.



Más información en www.lapavana.com