Reseña crítica a propósito de

Pánico contenido



26.12.1993 | José M. Talens-(Cartelera Turia)

 

La obra alcanza su mayor acierto en el terreno de la interpretación.


Como en la famosa película del maestro Lubitsch se nos propone aquí una interesante incursión, de proporciones tal vez excesivamente modestas, a ese vasto y misterioso territorio célebremente resumido en el rótulo -lo que piensan las mujeres- Sólo que en este caso el texto está escrito por una mujer para ser protagonizado exclusivamente por mujeres de las que se ofrece un cuadro voluntariamente puesto en esbozo y no en acabamiento definitivo, de sus obsesiones, gustos. temores, etc. El espacio, el cuarto de baño, no es sólo el de una intimidad gratuita que permita mostrar el cuerpo, sino que está ligado directamente a ese mundo interior convulso de las tres mujeres por cuanto el cuerpo es el tema principal de las conversaciones, es el centro privilegiado de obsesiones y miedos. El tiempo, apenas veinticuatro horas, subraya, con su suave evolución, agrupada en unos cuantos cuadros, la voluntad de ofrecer no una trama sino un corte arbitrario en la vida cotidiana de las tres mujeres (es importante a este respecto. que el pasado no exista propiamente sino en una de ellas, interiorizado además, como escena de violencia fuente de insuperados temores del presente consecuentemente; tampoco el final quedará resaltado por ningún elemento netamente conclusivo, sino simplemente llegado con las luces de un nuevo día).

Obra de pretensiones modestas, en el tiempo, en el alcance de los diálogo, incluso en el tipo de humor —a pesar de alguna alusión mas o menos escandalosa—. Pánico contenido (por cierto. lo único que escapa a esa modestia es el, para mí inexplicable, título) alcanza su mayor acierto en el terreno de la interpretación: tres personajes que encarnan Cristina Fenollar, Victoria Salvador y Amparo Ferrer Baguena están aligerados de cualquier deseo de tipicidad (no son la progre, la tonta, la pija o cualquier otra cosa sino Lola, Mari y Celia), lo que me parece positivo aunque haya que reconocer que el personaje que interpreta Amparo Ferrer, de tan puro esbozo haya quedado desdibujado —por ejemplo, es el único, creo, que no disfruta de un momento de confidencia directa al público. Los otros dos aparecen mucha mayor frecuencia y peso en oposición en la escena y muestran más que  el enfrentamiento, la complementariedad de sus caracteres: Victoria Salvador la parte seria, incluso misteriosa en el fragmento de su pasado: Cristina Fenollar el desparpajo, aunque las dispersas muestras de su inseguridad nos dejen ver que el personaje podría no ser tan de una cara como parece. De todas maneras, parece que no interesa a la, por lo demás excelente, dirección de Rafael Calatayud la explotación de todos estos matices, sino el mucho más directamente recompensable recurso a la risa continuada del publico por las gracias de un personaje tan simpático como el que encarna Cristina Fenollar. El problema es que la obra se desliza demasiado hacia ese papel, primando la parte cómica, con olvido de los otros matices que se apuntaban —con lo que el titulo, tan rotundo, queda sorprendentemente inadecuado-, así que las imaginadas confidencias de mujer se quedan en un simpático entretenimiento que no parece pretender otra cosa que hacer pasar un buen rato. Lo consigue. pero, al final, sabe a poco.

 



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