Reseña crítica a propósito de

Pánico contenido



15.12.1993 | Julio A. Mañez-(El País)

El buen pulso de la comedia en la dirección (...) se complementa con un trabajo muy potente de Cristina Fenollar, bien acompañada por Victoria Salvador —una especie de tímida Lauren Bacall a descubrir—, y Amparo Ferrer Báguena.


 

Hablando de mujeres

 

La primera virtud de Pánico contenido reside en el texto. Escrito por una mujer, no aprovecha la ocasión para lanzarse a uno de esos alegatos feministas :in del gusto de los varones que militan en el antipatriarcalismo simplemente. tres mujeres que comparten apartamento hablan de sus cosas, con el costumbrismo que se supone a todo quisque en la intimidad de su vida cotidiana. No tienen mucho que decir, es cierto, como ocurre con casi todo el mundo, de modo que la mirada de la autora es, hasta cierto punto, antropológica. Y, sin embargo, eso basta para detectar, respecto de estas mujeres, que son emblema de otras muchas, que, precisamente, la vida sucede en otro sitio. Así que, de la deliberada ausencia de discurso feminista se trasluce la necesidad de elaborarlo.

Estas mujeres que hablan de sus cosas, y que son suma de otras muchas mujeres, están expuestas a experiencias distintas de las de los hombres, y también sus fantasías son distintas. Componen tres tipos diferentes, pero unificados por su condición femenina: una ha sufrido una violación, otra se asombra de la puerilidad de los hombres, la tercera parece querer estabilizarse mediante una historia de amor. Hay, seguramente, dos maneras de aproximarse, desde la puesta en escena, a un material de esta clase. Una consiste en la fascinación genérica, a la manera de Almodóvar, según la cual las chicas serían estupendas, hasta el punto de merecer convertirse en "sus chicas". Otra manera, y creo que es la que ha elegido Rafael Calatayud, trata de mostrar la insatisfacción y las fantasías en lugar de compartirlas de antemano.

Tal vez por eso el montaje de Pánico contenido es tan respetuoso con lo que estas mujeres tienen que decir en escena. El buen pulso de la comedia en la dirección (que quizás debería buscar una formulación más concluyente del espléndido final), se complementa con un trabajo muy potente de Cristina Fenollar, bien acompañada por Victoria Salvador —una especie de tímida Lauren Bacall a descubrir—, y Amparo Ferrer Báguena.



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