Reseña crítica a propósito de

Pánico contenido



27.11.1993 | R. Hernández-(La Verdad)

Durante toda la función disfrutamos de la sencilla desesperación obsesiva de las que están inmersas en la completa cotidianeidad y -pese a los ya referidos apagados apartes- con las genialidades interpretativas de las actrices, en una perfecta conducción de cada protagonista desde la tragedia con el humor y la mordacidad acopladas magistralmente en la fuerza de unos encantadores diálogos, precisos mantenedores de la expectación y aplauso de la sala.


 

Excelente interpretación para un texto bastante frágil

ANTES de nada, agradecer a Pavana Espectacles la elección de una de nuestras salas para estrenar su última producción, por lo que supone de sano precedente para las -cada vez más próximas- compañías valencianas. Concretamente la Arniches ha sido testigo de la puesta en marcha del montaje Pánico contenido, de Ciare Mclntyre, con versión de Ana Gimeno y Juanvi Martínez Luciano.

La obra se ambienta en el íntimo compartimiento del cuarto de baño por las tres protagonistas. No hay más datos, sólo vemos que con-. viven en el aseo, mientras el resto de anexas situaciones no hacen sino conformar el hastío, soledad e incluso fracaso de su cotidiano paso del tiempo.

Una mujer describe a tres mujeres desde la más hirviente actualidad, sin tópicos facilones, dotándolas de una caracterización psicológica que constituirá el mejor elemento del texto.

Por lo demás, el asunto resulta excesivamente prosaico (sin fuerza literaria) y con cortes incisivos de innecesario matiz poético-explicativo, que no favorecen al interesante ritmo de los diálogos en el excusado.

La cómoda dirección de Rafael Calatayud (ya reconocida en Alicante) parte de la casual afinidad de las intérpretes con sus respectivos personajes, pero con el acierto de no perfilar demasiado, con lo que una auténtica ambigüedad planea sobre ellas y les confiere más fondo.

Frente a la ansiosa espontaneidad de Cristina Fenollar (Lola), y su contrapunto Victoria Salvador (una tal Mari, herida por la anticipada experiencia), se encuentra la positiva Amparo Ferrer Báquena (en el papel de Celia), la cual no cuenta con la digresión que equilibre las puntualizaciones de sus compañeras, más bien contrasta desde su objetividad aferrada al presente con el angustioso pasado de Mari y el ilusorio futuro de Lola.

Durante toda la función disfrutamos de la sencilla desesperación obsesiva de las que están inmersas en la completa cotidianeidad y -pese a los ya referidos apagados apartes- con las genialidades interpretativas de las actrices, en una perfecta conducción de cada protagonista desde la tragedia con el humor y la mordacidad acopladas magistralmente en la fuerza de unos encantadores diálogos, precisos mantenedores de la expectación y aplauso de la sala.



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