Reseña crítica a propósito de

Pánico contenido



20.12.1993 | Enrique Herreras-(Qué y Donde)

La actuación es, pues, clara, directa y minuciosamente ilustrativa, la base para disfrutar, no del contenido, sino de lo íntimamente teatral. Sin contención.


Ejercicio para tres actrices

Dejemos por uno vez el análisis de texto, aunque sea imposible, aunque nos metamos en el lío de dejar en el tintero la valoración de este pequeño relato, conscientemente frívolo...y pasemos a lo que vimos en el escenario: una sabia dirección de Rata Calatayud, en su admirado estilo de comedia americana: ritmo, ritmo y ritmo. Y naturalidad (cuidado con el fácil paso a las concesiones). en lo natural. Y, en sí un entretenimiento: hay poco de morboso, poco que sea incluso sensible (los monólogos lo pretenden, pero se quedan un tanto aislados); en su mayor parle es chistoso. Para gustar.

La pieza es lo que los franceses podrían llamar un espectáculo payasesco: no plantea un caso, está abierta. Las conversaciones de las tres protagonistas -y relaciones- son epigramáticas y extravagantes, Insustanciales cotidianas. Nos reimos y, al mismo tiempo, nos preguntamos: ¿Dónde estamos? Estamos aquí y ahora, bien en medio de la perplejldad de hoy: juguetona, espiritualmente nula y vacía. Por ello también contiene algo de misteriosa desolación.  Pero, de cualquier modo, uno no debe inquietarse por cómo tomarse la obra: es un divertido ejercicio teatral.

La producción está correctamente, repetimos, dirigida; y el casting es excelente: a Victorla Salvador le ha tocado bailar con la más tea (es un decir) y sale airosa siempre y cuando no sobrepasa la tensión -uno tendencia que anotamos-, porque su personaje no necesita del exceso. Como tampoco el de Cristina' Fonollar, quien se nos muestro como una primera actriz cómica (sin olvidar que se trasviste a lo perfección en otros códigos, he ahí su monólogo). sus puntos de vista sostienen lo acción, y Amparo F. Baguena, resuelve con gran simpatía

Precisión el tercer vértice de este triángulo estilizado -con la escenografía de forma funcional-. La actuación es, pues, clara, directa y minuciosamente ilustrativa, la base para disfrutar, no del contenido, sino de lo íntimamente teatral. Sin contención.

 

 



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