Reseña crítica a propósito de

Función para dos personajes



16.05.1995 | R. Hernández-(La Verdad)

Esta producción de Pavana contiene todos los ingredientes del riesgo más absoluto. Sin embargo, la resolución escénica es tan compleja como meritoria. Y la culpa de ésto corresponde a la curiosa armonización de extraordinarias energías divergentes.


El matiz teatral de Tennesse Williams 

Una de las últimas obras teatrales de Tenne5see Williams, Función para dos personajes (1973), ha sido la oferta de la Asociación Independiente de Teatro, que compensa la escasez del género para el final de temporada en el Principal.

Esta producción de Pavana contiene todos los ingredientes del riesgo más absoluto. Sin embargo, la resolución escénica es tan compleja como meritoria. Y la culpa de ésto corresponde a la curiosa armonización de extraordinarias energías divergentes.

Función para dos personajes escudriña como ningún otro drama de este norteamericano atormentado las pasiones sociales, la condición humana y la frustración circunstancial desde la misma esencia escénica. Desde luego, Williams es el representante literario de una generación de individuos dificiles pero el simbolismo de sus obras atrapa el sufrimiento universal de cualquier civilización y tiempo. Como en sus mejores textos, Función para dos persoanajes, merced a la apropiada versión del alicantino Juanvl Martínez Luciano, conjuga su discurso teórico social mediante un lenguaje minucioso y lírico ante lo desagradable.

Desde la ternura al grito, la puesta en escena introspecciona la identidad del ser teatral. El clásico conflicto de la inseguridad, al contrastar la violenta realidad y la ilusión en medio de la angustiosa soledad, corresponde a una manifestación autóbiográfica profesional del autor de El zoo de cristal, Un tranvía llamado deseo o La gata sobre el tejado de zinc caliente.

Los verdaderos protagonistas de esta densa función fueron sus dos intérpretes. Un Toni Misó, que en el papel de 'Alex' alcanza su plena madurez actoral; y una Angela Castilla que parece como si el personaje de 'Clara' fuera hecho a su medida. Y por supuesto la habilidad de Rafa Calatayud para conjugar la calidad de ambos intuitivos intérpretes con tipos apropiados a la claustrofobia teatral, en esa especie de sensibilidad poética a traves do la variedad de registros en la dirección para una pieza de indudable dificultad en el mantenimiento de la tensión dramática. 



Más información en www.lapavana.com